Petalos de una rosa negra

Página 1 de 3. 1, 2, 3  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Petalos de una rosa negra

Mensaje  Slade el Miér Mar 02, 2016 10:14 pm

Había subido lo más rápido que me pude permitir, cierta preocupación estaba invadiendo mi mente, el olor a sangre y su repentino desmayo no hacía más que agravar mis suposiciones. No tarde en despojarla de su capa y pertenencias que no parecieron ser muchas; 2 espadas translucidas de un fino cristal y una daga oculta, que asomaba en un lugar bastante sugerente pero efectivo.
La acosté suavemente en la cama para evitar que cualquier posible herida se agrave más. No me preocupaba la fina seda que acababa de manchar, era un costo q estaba dispuesto a pagar.
Me deshice de mi macuto y espadas arrojándolos al suelo, rompí los abrojos de cuero de mi armadura, no tenía tiempo que perder al sacármela adecuadamente, no quería obstáculos.
Gire con delicadeza su cuerpo para poder observar bien su espalda cubierta de sangre q mantenía pegada su camisa sobre su piel. Al ver que gran parte de ella estaba seca me alivio un poco, pero no podía dar nada por sentado. Me levante y busque el cuenco más grande que encontré para llenarlo con agua y saque varias cosas de mi macuto.

- ¿Cómo has terminado así? – Dije casi susurrando mientras observaba el frágil cuerpo de Amnesia sobre la amplia cama de la habitación. Allí estaba ella, con su ropa hecha jirones y cubierta de sangre y suciedad.

Comencé a cortar su camisa lentamente mientras la despegaba de su piel, no parecían haber más que simples rasguños hasta que una herida profunda comenzó a sangrar nuevamente. La limpie superficialmente como pude para colocarle una pasta que detendría el sangrado, aunque su efecto no era inmediato era lo mejor que tenía a mano.
Descubrí otra herida, no tan profunda como la primera, pero que igual cubrí con aquel ungüento.

Parecía tan indefensa, tan inofensiva, que me extrañaba creer que noches atrás casi cruzamos espadas. Tenía arañones en todo el cuerpo, estaba escapando de alguien, y por su estado quizás aún la sigan buscando. ¿Cuánta carga llevas en tu espalda? Esa pregunta daba vueltas en mi cabeza.

Limpie cuanto pude su espalda mientras esperaba que el ungüento haga efecto. Su cuerpo seguía caliente, la fiebre no parecía bajar. Las heridas no parecían estar infectadas y no había signos de que haya sido envenenada, al menos de ninguno que yo conocía. Seguramente había perdido mucha sangre, las heridas y el cansancio habrán puesto su cuerpo a la defensiva.
Retire lentamente los restos de pasta de sus heridas, el sangrado había parado y se podía apreciar la gravedad de la herida, necesitaba sutura. Por suerte no era algo que desconocía, el coser heridas fue un hábito que perfeccione con el tiempo, mi cuerpo estaba llena de ellas, y por lo tanto nunca viajaba sin un buen par de agujas e hilo para estas ocasiones. Mantuve firme su cuerpo con temor a que despertara por el dolor punzante, su cuerpo no parecía notarlo, necesite seis puntos para cerrarla adecuadamente, por desgracia a pesar de mi sutileza dejaría una delgada cicatriz.
La otra herida no era tan profunda ni grave como para coserla, pero si necesitaba ser vendada. Corte varias tiras de las sábanas de la cama, después de todo ya estaban arruinadas. Volví a colocar lentamente su cuerpo boca arriba, no quería que los puntos se soltaran. Termine de cortar y retirar los restos de la camisa para terminar de limpiar su torso y vendar sus heridas. Debo admitirlo, quede atónito.
Debo admitir que en mis largos años vi cuerpos desnudos de elfas, pero ninguno como el de ella, y ninguno de tan cerca. Tenía enfrente de mí a una mujer con su torso desnudo y completamente indefensa, la escasa humanidad que había dentro mío había comenzado a despertar alborotada pensando en lo que solo un humano puede llegar a pensar. Pero mi honor no podía permitirlo, ni mucho menos mi persona.
Limpie el sudor de su cara, era tan delicada y esculpida. Limpie su cuello y sus hombros, apenas habían rastros de sangre, solo eran finas capas de tierra y sudor. También limpie sus pechos, tenían rasguños en lo que pudo ser la parte del escote, aún sigo pensando que quizás fue una excusa, un simple capricho. Y por último, su vientre.
Vende sus heridas, y la vestí con mi camisa. Aún conservaba mi chaleco, era suficiente como para no generar revueltos por ir semidesnudo por ahí. Y por último, coloque un paño húmedo sobre su frente, de a poco la fiebre comenzaba a bajar.
No tardé mucho en irme de la habitación, hubiese preferido no tener que salir de día, pero debido al reciente acontecimiento tenía algunas cosas que hacer. Antes de retirarme ordene un poco el desorden, coloque en un cubo lo que quedaba de su camisa y todos los paños y pedazos de tela cubiertos de sangre que encontré. Coloqué sus escasas pertenencias y su maltratada capa sobre una pequeña mesa y apoyé mis espadas junto a la pared al lado de mi coraza. Tome mi macuto y me cubrí con mi capa, odiaba el sol, pero hoy estaba dispuesto a soportarlo.

No piensen que no la mire en aquel momento que estaba semidesnuda, porque lo hice, y durante varios minutos admito, pero no me malentiendan, no la mire como fetiche sexual, tampoco como un hombre mira a una mujer, o al menos no del todo. La mire apreciando su belleza, sus curvas, su piel oscura, su frágil figura, el tenue olor a sangre, tierra y sudor que emanaba. La miraba como si fuera parte de un paisaje aún más profundo, como si leyera un fragmento de una historia que esperaba ser contada, como a una lagrima de dolor que esperaba ser derramada pero tenía miedo de perderse en la alegría. Esa era la manera en que la veía, aquella fue la primera vez, la primera vez que veía como era Amnesia realmente.


Última edición por Slade el Lun Mar 21, 2016 9:57 pm, editado 1 vez

Slade

Mensajes : 58
Fecha de inscripción : 05/02/2011

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Petalos de una rosa negra

Mensaje  Amnesia el Jue Mar 03, 2016 12:31 am

Mi corazón latía desbocado en medio de aquella densa y oscura neblina ocultando mi alrededor, el frío me abrazaba cruelmente adormeciendo mis sentidos desorientándome por completo.

¿Dónde estoy?

Escuché sobresaltada los gritos iracundos de un numeroso grupo de humanos demasiado cerca de mí, los estridentes ladridos de los perros ensordecían mis tímpanos alertándome de su escasa distancia. Alcé las manos para que vieran que no buscaba pelea pero, por mucho que me esforzaba intentando dialogar con ellos para explicarles mi presencia mis palabras no parecían alcanzarles, sentía como se me formaban lágrimas de impotencia y desesperación al verlos apuntar sus armas hacia mí.

Apenas intenté retroceder sentí como un ardiente filo se adentraba dolorosamente en mi espalda arrancándome un grito ahogado, giré el rostro aterrada ya que no había sentido a nadie acercarse tanto aunque al identificar a mi agresor sentí como una parte de mí se rompió.

Ahí, mirándome con puro odio con sus ojos brillantes por el llanto estaba el niño que salvé, empuñando una de mis dagas que le di para protegerse de los goblins.

Escuché mi propia voz desgarrarse por el fuerte grito haciéndome abrir los ojos de golpe.

El corazón latía furiosamente en mi pecho, aunque el dolor no tardó en abrazarme de nuevo cegándome con sus hirientes luces haciéndome jadear agotada, notando como al abrir con esfuerzo mis ojos intentaba alcanzar algo invisible en el aire con la mano.

- ¿Sigo viva? - Murmuré aturdida sintiendo la suavidad de la cama, dejando caer sobre mi vista el brazo alzado para intentar aliviar las punzantes luces que me rodeaban.

¿Una cama? Me pregunté extrañada. No recordaba que me hubieran dado la llave de mi habitación, aunque estaba tan mareada que tal vez llegué arrastrándome hasta aquí. Sentía todo mi cuerpo acalambrado y raramente adormecido y, aunque la luz seguía molestándome por primera vez me alegré.

- No me gustas, pero me alegro de sentirte en mi piel estúpida luz… - Dije cansada pero con diversión. - Aunque yo pedí una habitación con ventanas pequeñas… - Murmuré confusa.

Amnesia

Mensajes : 93
Fecha de inscripción : 17/01/2011

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Petalos de una rosa negra

Mensaje  Slade el Jue Mar 03, 2016 1:11 am

El tabernero me reconocía, o al menos a mi clan. Se llamaba Osmin, y a pesar de su aspecto duro era más comprensivo de lo que esperaba. Le explique todo el asunto pero no di muchos detalles, le hice saber que gustosamente pagaría las sabanas que había arruinado, y luego de unos momentos de negociaciones e indicaciones, partí hacia los negocios de Liore.

Lo primero que compre fue una fina camisa de seda negra con bordados en un tono mas claro, traída directamente del Puerto Kalhana. A pesar de que quizás no la necesitaba, había notado que su capa habia quedado muy maltrecha, por lo cual también conseguí una de hilo elfico a muy buen precio. Estaba cosida por los mismos elfos de Iridian, de color negro y una amplia capucha con detalles en purpura, añadí también en la compra un broche de plata con un rubí engarzado en el medio, podría sujetar su capa y haría juego con sus ojos, al menos eso pensaba. Un par de botas de viaje y unos guantes de cuero fino nunca faltan.

Durante la siguiente hora solo me dedique a mirar el movimiento de la ciudad y a intentar saber si estaban buscando a alguien, por el momento la mañana estaba muy tranquila.
En mi vuelta aproveche para comprar algunas vendas y hierbas en el boticario local y unas sujetaderas nuevas para mi armadura, no conseguí el cuero que buscaba pero al menos servirían para cumplir su cometido.
Con un gran paquete en mano y con todo lo que necesitaba, me puse en marcha a la posada. Dudaba que ella se hubiese despertado en mi ausencia, pero ya me había demorado suficiente tiempo. Y el sol, definitivamente comenzaba a volverse insoportable.

El regreso no tuvo inconvenientes, y la taberna ya estaba bastante llena para cuando llegue. Varios medianos y elfos cantaban a coro con una pequeña troupe de músicos, Osmin me saludo con un leve ademan y subí directamente hacia las habitaciones.
Abrí la puerta y allí estaba ella, impecable y radiante, tan indefensa como cuando la había dejado, y con su mirada entre abierta y balbuceando algo acerca de la luz. La habitación ya estaba bastante iluminada, un detalle que no me había percatado en la preocupación y exaltación del momento. No es que la luz llegara a molestarme, pero si algo sabia de los Drows, era que quizás compartieran el mismo odio que yo por el sol.

- Puedo cubrirlas si quieres - Dije lo suficientemente alto mientras cerraba la puerta y me acercaba hacia la mesa para dejar las cosas que había comprado. - Me alegro q estés despierta. -

Slade

Mensajes : 58
Fecha de inscripción : 05/02/2011

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Petalos de una rosa negra

Mensaje  Amnesia el Jue Mar 03, 2016 4:24 am

- Sí por favor… Apenas puedo ver con tanta luz. - Respondí automáticamente a la agradable voz, aún con mi brazo cubriéndome los ojos sintiéndome relajada y adormecida. - El ardor es insoportable y con los ojos irritados no podré atender mis heridas… Aunque desconozco porque puedo respirar mucho mejor… - comenté pensando en voz alta.

- Espera… ¿Con quién narices estoy hablando? - Me pregunté aturdida arrugando la nariz pero sin cambiar mi postura. - Los muebles no hablan y si lo hicieran seguro que gritarían al verme igual que sus amos… - añadí sintiendo como los adormecidos engranajes de mi cabeza iban despertando mientras escuchaba unos pasos por la habitación.

- Sinceramente no sé si estoy despierta… - Apenas murmuré esas palabras cuando el suave sonido de la tela siendo arrastrada trajo consigo la tan ansiada penumbra - ¡Ooh sí! ¡¡Gracias!! - Exclamé con un sonoro gemido alivio, dejando caer mi brazo hacia la mullida cama.

Parpadeé varias veces enfocando la vista en el distante y blanco techo sintiendo como aún mi vista estaba borrosa. Con bastante precaución giré mi cabeza para poder ver al sujeto con quien estaba hablando.

¿Tanta fiebre tengo que hasta escucho voces? ¿O directamente me volví loca?

Apenas percibí la silueta estaba bastante más cerca de lo que imaginé, obligándome a enfocar mi mirada. Abrí la boca pero no pude pronunciar palabra alguna, la fuerte opresión en mi garganta y pecho me hicieron temblar como una simple hoja, a la vez que mis lágrimas se derramaban por las mejillas al reconocer al apuesto hombre de cabellos plateados y mirada bicolor que se hallaba frente a mí.
Desconozco como en mi actual estado he conseguido moverme a tal velocidad lanzándome de golpe hacia él, tan solo el agudo dolor en mi espalda por el brusco movimiento me hace ser plenamente consciente de que estoy rodeándolo con mis brazos, ahogando mis sollozos en su pecho.

- Pensé… Pensé que jamás volvería a verte… - Confesé con dificultad notando como se ruborizaban mis mejillas, sintiéndome estúpida por llorar como una niña pero siendo incapaz de retener mis lágrimas.

- Cuando te vi en la taberna, creí que no podría volver a hablar contigo… Yo… Realmente creí que… - Intenté explicarme pero no pude continuar, el nudo en mi garganta me lo impedía.

- …Creí que moriría sin poder dar las gracias por haberte conocido… - Finalicé forzando la voz.

Amnesia

Mensajes : 93
Fecha de inscripción : 17/01/2011

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Petalos de una rosa negra

Mensaje  Slade el Jue Mar 03, 2016 6:45 pm

Deje las prendas sobre la mesa y mi capa sobre el respaldo de una silla, me dirigí lentamente hacia las ventanas, fui cubriéndolas una a una mientras Amnesia balbuceaba. Estaba consiente, pero se notaba que aun su cabeza daba vueltas. Quizás también la incomodidad de la luz en sus delicados ojos sumara cierto malestar a los que ya padecía.
La habitación iba quedando poco a poco en una cálida penumbra iluminada levemente por los diminutos rayos de luz que se filtraban. El espacio era grande y bien amueblado, algunas paredes estaban decoradas con cuadros del paisaje local, un par de espejos decoraban los huecos faltantes y una alfombra roja cubría casi todo el piso. Estaba mirando como la figura de Amnesia desencajaba con el ambiente cuando se levantó de golpe y en un ágil movimiento me rodeo con sus brazos. Estaba sorprendido por ello, comencé a notar una cálida sensación en mi pecho, estaba llorando.
Estaba desconcertado, no sabía cómo reaccionar del todo a esta nueva situación, nunca fui bueno demostrando mis sentimientos, y la única persona que pudo sacar ese lado de mi ya no se encontraba entre nosotros, no quería arruinar el momento con viejas heridas que aun sangraban, así que mordí mi lengua como si al hacerlo fuera suficiente para despejar mi mente y olvidarme de “ella”.

- Estuviste cerca de hacerlo - Confesé sin rodeos, solo esperaba que los puntos no se hayan saltado, empeorarían su futura cicatriz. - Pero aquí estas, y podemos hablar todo el día si así lo quieres. – Dije estas últimas palabras correspondiendo su abrazo lo mejor q pude mientras la miraba de una forma que crei haber olvidado.

- No tienes nada que agradecer.

Slade

Mensajes : 58
Fecha de inscripción : 05/02/2011

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Petalos de una rosa negra

Mensaje  Amnesia el Jue Mar 03, 2016 9:10 pm

No podía detener mi llanto, todo el miedo y el estrés que contuve estalló de la forma más bochornosa e inverosímil que jamás habría pensado. Sentía el profundo dolor en mi pecho desgarrándome por completo y no tenía nada que ver con mis heridas, la parte de mí interior que se rompió se negaba a callarse y, aunque me esforcé en bloquearlo ésta parecía derramarse para arrasar todo mí alrededor.
Ante sus palabras no pude más que abrazarlo con fuerza ya que no podía ni hablar, aprecié de verdad su gran paciencia y amabilidad. No habría que ser un genio para darse cuenta que fue él quien cuidó de mí, aparentemente sin darle importancia a mi cruel raza y eso, fue lo que me hizo liberar todo el dolor que llevaba oprimiéndome.

Desconozco cuánto tiempo llevo abrazándole, tenía la cabeza embotada y el cansancio me arrastró con él. Mis temblorosas piernas apenas me sostenían, así que tragando con dificultad fui separándome para sentarme en la mullida cama a mi espalda.

- Perdona… No quería reaccionar así… - Me disculpé con la voz ronca de tanto llorar, cabizbaja y totalmente abochornada. - Pero te equivocas, tengo mucho que agradecerte. - Añadí suspirando para calmarme ya que aún sentía todo mi cuerpo tembloroso, limpiándome las lágrimas con la manga de mi camisa notándola bastante más grande de lo normal.

Carraspeé forzando a mi rasposa garganta para poder seguir hablando. - Has cuidado de mí, cualquier persona me habría dejado en el suelo para que muriera, o me habría delatado a la guardia. - Expliqué. - Pero tú no lo hiciste, por eso… Muchas gracias. - Dije alzando la cabeza para sonreírle.

Éramos prácticamente unos desconocidos, tan solo nos habíamos cruzado una vez pero aun así su presencia me agradaba, tal vez era demasiado ingenua sobre todo después que me hayan traicionado hace apenas unas horas pero, dentro de mí sentía que podía confiar en él.

- Debes creer que estoy loca. - murmuré con burla. - Cuando nos vimos la otra vez te confundí con un fantasma y ahora armo todo este escándalo. - Expliqué sintiéndome avergonzada.

Ahora que estaba más tranquila pude apreciar los suaves colores de la habitación, aunque me llamó la atención la blanda alfombra a mis pies, dándome cuenta del penoso estado de mis botas parecía que había perdido un tacón en la huida y ni cuenta me di. Cuando observé mis ajustados pantalones me sonrojé al ver que estaban llenos de polvo y que en la mayoría de las múltiples cremalleras tenían trozos de hojas e incluso alguna rama.

Amnesia

Mensajes : 93
Fecha de inscripción : 17/01/2011

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Petalos de una rosa negra

Mensaje  Slade el Jue Mar 03, 2016 10:51 pm

Ella me abrazaba con fuerza, solo eso y más que eso. Era la fuerza de un dolor reprimido, de un cariño inexistente, sus lágrimas parecían quemar mi cuerpo, una carga pesada arrastraba cada una de ellas.

Me soltó con cierta torpeza para sentarse en la cama, aún estaba débil. Seguía disculpándose, no sabía muy bien que decir, así que solo calle. Entendía a lo que se refería, y comprendía su dolor, el no poder confiar en nadie, el no poder depender de nadie. Hallarse sola ante el mundo y solo contar con uno mismo. Conocí superficialmente ese mundo de soledad, pero no podía llegar a imaginar lo que ella tuvo que pasar, después de todo yo podía camuflarme entre los humanos.
Y ella me sonrió. Tengo que decir que aquella sonrisa me toco el alma, y aunque muchos dicen que nuestra especie no la posee, aun así lo hizo. Ella me sonrió.
- Acepto tus palabras – Mencione con una tenue risa en mi rostro. No sé cómo me habré visto, hace mucho no reía por lo cual me sentía incómodo haciéndolo, por más q no haya sido forzada.
- Si por Loca te refieres a venir a la ciudad con tales heridas, al punto de un colapso y entrar a una de las tabernas más transcurridas de Liore, sí, creo q lo estas. – Le correspondí con su mismo tono. – No fue un escándalo, apenas notaron lo que paso abajo, no te preocupes por ello, ya me encargue de casi todo – Le había quitado importancia a esas palabras, después de todo, no era algo que me hubiese supuesto alguna clase de molestia, y aunque lo hubiese sido, ella me había pagado sin saberlo.

Me dirigí a la mesa donde estaba el paquete y comencé a desatarlo para distribuir el contenido sobre su superficie. - ¿Tienes hambre? – Pregunte sin darme la vuelta, no quería incomodarla. Mis recuerdos empezaban a traicionarme.

Slade

Mensajes : 58
Fecha de inscripción : 05/02/2011

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Petalos de una rosa negra

Mensaje  Amnesia el Jue Mar 03, 2016 11:44 pm

- Era la única forma de despistar a los perros. - Respondí sonriendo con tristeza. - Aunque maté y herí algunos de ellos si entraba en la ciudad la guardia los frenaría. Sé que es una locura, pero si no lo hubiera hecho creo que no habría sobrevivido. - Expliqué sacudiendo las piernas para poder quitarme las botas. Notaba mis pies irritados, como si me hubiera torcido varias veces los tobillos y algunos dedos.

- Eran demasiados… - Murmuré con la mirada perdida en mis oscuros pies, viendo como algunas partes estaban más moradas, aunque moviendo los dedos para poder sentir el suave cosquilleo de la rojiza alfombra. - Perdí casi todas mis dagas en la persecución y no podía defenderme, tuve que agotar mis venenos no letales para entorpecerles y no se me ocurrió otro lugar mejor que este. Piénsalo, ¿qué mejor lugar que esta taberna cuando es la que está mejor situada? Sus ventanas son grandes y están limpias, tan solo tenía que aguantar para poder ver si habían conseguido entrar en la ciudad o no, y luego camuflarme con los demás comensales. Nadie me habría notado, o al menos no demasiado. -

- Lástima que he resultado ser demasiado débil… - Finalicé suspirando con una amarga sonrisa.

Sus siguientes palabras me hicieron enfocar mi vista sobre él. - ¿Te encargaste de todo? ¿Cómo? Digo… ¿Te he metido en problemas? - Pregunté alarmada levantándome de un salto. - Auu… - Aunque intenté aguantar el dolor, el quejido se escapó entre mis dientes dándome cuenta de que estaba de rodillas en el suelo.

- Me comería un caballo. - Bromeé con voz queda notando como la espaciosa habitación comenzaba a dar vueltas. - Aunque no creo que pueda salir así… -

Amnesia

Mensajes : 93
Fecha de inscripción : 17/01/2011

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Petalos de una rosa negra

Mensaje  Slade el Vie Mar 04, 2016 12:10 pm

- No eres débil – Puntualice. – Que hayas terminado así, puede deberse a muchas cosas, pero aun así llegaste hasta aquí, no eres débil – Repetí, quizás ella no tenía las habilidades físicas que deseaba, pero era ágil, se notaba, y su voluntad parecía ser mucho más fuerte que el promedio.

- No fue ningún problema, créeme, nada que no haya podido solucionar – Dije con un ademan de despreocupación habiendo terminado de colocar todo sobre la mesa – No te sobre esfuerces, se te soltaran los puntos – Mencione con un todo paternal dirigiéndome al baño, mientras miraba su figura de reojo.

Parecía una cálida pintura otoñal, su figura aun un poco descuidada era contorneada por la leve luz q entraba, se veía frágil como un pétalo de rosa a punto de caer, a punto de marchitarse. Una hermosa rosa negra.

Evitaba el contacto tanto como podía, mi mente estaba traicionándome y no quería que malinterpretara cualquier posible reacción. Me acerqué a la tina llena de agua fría, no tarde en colocar mis manos dentro de ella y comenzar a esparcir calor rápidamente para calentarla a un punto que creía era el adecuado, tan solo un poco de fuego, tan solo un poco de “magia”.

- El agua esta lista por si quieres bañarte – Pronuncie moderadamente mientras salía del baño – Iré a buscarte algo para comer, volveré dentro de una hora, así tendrás tiempo de hacer lo q necesites – Camine directamente a la puerta sin titubear ni voltearme. Esperaba no estar actuando frio, pero era la manera que me estuve comportándome en los últimos años, me parecía natural – Ah – Dije frenándome mientras abría la puerta para salir. – Lo que hay arriba de la mesa es todo tuyo – La mire por última vez antes de retirarme sin decir más.

Una hora era más que suficiente para que pudiese bañarse, y para que la comida estuviese lista, pero no fueron esos los motivos por lo que le di ese margen horario. Seguramente aún seguía débil, y le costaría llegar al baño y quizás hasta bañarse, y seguramente por sus actos recientes ya se sentía lo bastante culpable por lo q estaba haciendo por ella, no estaba acostumbrada a que la trataran así, y no quería herir su orgullo o hacerla sentir en deuda si la seguía ayudando. Y no hablemos de la vergüenza que quizás sentiría por ello.

El otro motivo era más personal, en resumen, era yo. Necesitaba calmar mis recuerdos, necesitaba ordenar mis pensamientos para no terminar arruinando el resto del día. Tan solo necesitaba algo de tiempo a solas, tan solo necesitaba quizás, un trago de una oscura soledad.

Slade

Mensajes : 58
Fecha de inscripción : 05/02/2011

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Petalos de una rosa negra

Mensaje  Amnesia el Vie Mar 04, 2016 1:53 pm

Me esforcé en escuchar sus palabras ya que el mareo parecía estar divirtiéndose a mi costa, además que desde desperté mi visión parecía querer unirse a la fiesta desdibujando mi alrededor. Me quedé arrodillada en el suelo, sentándome sobre mis rodillas para intentar impedir moverme lo más mínimo.

Sonreí dulcemente al escuchar sus amables palabras, no pude evitarlo.- No prometo nada. - Bromeé viendo cómo se internaba en el baño. Suspiré agotada cerrando mis ojos, intentando controlar mi malestar aunque volví abrirlos sorprendida al escucharle decir que el baño estaba listo y que iría… ¿a por algo de comer?

Realmente, sino fuera porque estoy sentada creo que ya me habría caído de la impresión. - ¿Lo que hay en la mesa? - Repetí aturdida. Apenas percibo el sonido de la puerta al cerrarse quedándome en la misma posición un rato totalmente alucinada. - ¿He muerto y no me di cuenta? - Me pregunté aturdida ante la extraña situación.

Di un profundo suspiro dejándome conquistar con la mágica idea de un baño, con el día de locos que había tenido tenía que apestar horrible, con eso en mente me alcé con bastante dificultad, ya que no encuentro una parte de todo mi cuerpo que no me duela.
Una vez en pie fui dando pasos bastante torpes hasta la mesa que mencionó. - ¡¿Pero qué…?! - Sentí como las lágrimas amenazaban con derramarse nuevamente al ver la ropa cuidadosamente doblada. Acaricié el suave cuero de los guantes y las cómodas botas, no sabía cómo reaccionar. Mi corazón amenazaba con salirse del pecho ante semejante detalle, se me formó un nudo en la garganta al ver como no sólo me había cuidado y curado mis heridas metiéndose en problemas por mí culpa, sino que no suficiente con eso me había regalado nuevas ropas e intimidad.
Tomé con sumo cuidado la hermosa blusa y abrazándola me adentré en el baño, una vez dentro la dejé encima de un pequeño mueble a un lado del espejo. Cabizbaja abrí uno los bolsillos traseros de mi pantalón para sacar una pequeña pieza de tela, la extendí para asegurarme que estuviera entera y la acomodé a un lado de la hermosa blusa. Lentamente y con mucho cuidado fui quitándome la exageradamente grande camisa negra, sonreí al darme cuenta de quién era el dueño de ella sintiendo como crecía la opresión en mi pecho. La cabeza me retumbaba y ya no sabría decir si era por mis heridas precisamente, me desabroché mis ajustados pantalones dejándolos caer al suelo junto con mi ropa interior y me quité los vendajes.
Ya completamente desnuda me metí dentro de la tina con exagerada lentitud, me movía por pura inercia ya que mi cabeza no podía comprender el “porque” de tanta amabilidad cuando tan solo le había causado problemas.
Aún con el intenso dolor de mi espalda al hacer contacto con la cálida agua no pudo sacarme de aquel estado, nadie, nunca, jamás me había regalado nada, ni siquiera una sonrisa…
Las lágrimas dificultaban aún más mi visión pero no podía detenerlas, tan solo veía como mis torpes manos iban esparciendo el espumoso jabón por todo mi cuerpo. No recuerdo haberme aclarado el cabello, ni siquiera haberme dado la vuelta para estar boca abajo en la tina, apoyando la cabeza sobre mi brazo derecho en el borde.

Tan solo sentía mi corazón retumbar furioso en mi pecho y eso parecía haber hecho desaparecer todo mi alrededor.

Amnesia

Mensajes : 93
Fecha de inscripción : 17/01/2011

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Petalos de una rosa negra

Mensaje  Slade el Vie Mar 04, 2016 4:48 pm

Cada vez que pisaba un escalón, un viejo recuerdo venía a mi mente. Aquellos días me seguían atormentando constantemente, recuerdos q había sepultado junto a muchos de mis sentimientos, parecían haber salido a brote. No era justo para ella verme así, no quería sentirme compadecido por algo que solo yo tengo q cargar. Me senté en la mesa más lejana y más oscura que encontré, la misma q tiempo antes había estado ocupando Amnesia, por suerte seguía vacía.

Me arrepentí de no haber traído mi capa, mi pelo llamaba mucho la atención. Sentía varias miradas, algunas con más intensidad que otras. No me importaban, aún estaba sumergido en mi dolor. Bebí tres copas de su licor más fuerte antes de pedir una ración doble de carne de ternera, tocino, huevos y puré de papas, no tenía apuro, era para llevar a mi habitación dentro de una hora aproximadamente, se lo deje en claro.

Me dolía tragar, no porque el licor fuera muy fuerte, aunque lo era. Tampoco por que no estuviese acostumbrado a beber, simplemente era porque aún no estaba en condiciones para comer o beber como los humanos, no había bebido la sangre suficiente para ello. Pero era un dolor necesario, un castigo que necesitaba. Llámenme masoquista, pero todos tenemos alguna manera para ahogar nuestras penas.



Slade

Mensajes : 58
Fecha de inscripción : 05/02/2011

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Petalos de una rosa negra

Mensaje  Amnesia el Vie Mar 04, 2016 5:44 pm

¿Qué he de hacer? ¿Cómo puedo expresar lo que estoy sintiendo cuando ni yo misma sé qué es? Me pregunté suspirando confusa. Es frustrante no saber cómo reaccionar, si al menos tuviera algún recuerdo siquiera antes de mi “despertar” tal vez ayudaría… Aunque descarté ese pensamiento al instante.

Desconozco cuanto tiempo llevo aquí metida, apenas abro los ojos dándome cuenta de cómo el agua está levemente tintada de carmesí. Mi cuerpo tiembla sin cesar aunque apenas siento nada y me obligo a luchar contra el dulce sopor que me arrulla. Sinceramente no sé cómo lo hice pero en un parpadeo me encuentro de pie, apoyada en una de las mesitas. Todo mi cuerpo tiembla como gelatina, apenas puedo alcanzar una de las toallas desparramando varios objetos al suelo aunque el sonido no llega a mis oídos, dando tumbos consigo enrollármela, arrancándome un gruñido que apenas reconocí como propio al rozar mi ardiente herida.
Di varios manotazos al aire hasta que encontré el pomo de la puerta abriéndola con dificultad, apenas sentía la mullida alfombra a mis pies tropezando de repente con el borde de la cama.

Todo se desdibujaba con una rapidez alarmante sintiendo como caigo en el vacío, la oscuridad me abrazó y aunque luché contra ella la debilidad y en cansancio me derrotaron fácilmente.

Amnesia

Mensajes : 93
Fecha de inscripción : 17/01/2011

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Petalos de una rosa negra

Mensaje  Slade el Sáb Mar 05, 2016 5:48 pm

Mi mente ya se encontraba prácticamente en blanco, gran parte gracias al dolor que aun ardía en mi garganta, la otra, digamos que fue una superación forzada.

La cena ya estaba lista, esperando ser deleitada por suaves labios. Me levante, cargue la bandeja junto a varias pequeñas botellas de diferentes licores y una jarra de agua. Cada escalón subido me hacía preguntar cómo se vería vistiendo aquella camisa de fina seda, lamentaba no haber podido comprar un pantalón también, pero desconocía su talla, una camisa puede ir holgada y conservar gran parte de su elegancia, unos pantalones grandes en un cuerpo como el de ella, no le harían justicia.

Golpee tres veces la puerta con firmes y sonoros golpes. Ella no contesto, volví a golpear un poco más fuerte pero sin llegar a sonar amenazante., tampoco lo hizo. Comencé a temer el haber juzgado mal su pronta recuperación y abrí la puerta rápidamente, mi temor se había hecho realidad. Su cuerpo desnudo apenas cubierto por una toalla yacía extendido en el suelo. Coloque la bandeja en la primera superficie estable que encontré y cerré la puerta en el mismo movimiento. Avance a su lado con gracia para tomar su muñeca y colocar mi otra mano en su frágil cuello, tenía pulso, saber aquello me alegro bastante.

La tome en mis brazos y la recosté en la cama, la toalla había quedado fríamente abandonada en la alfombra. Su cuerpo era espectacular, mis ojos se deleitaron momentáneamente, las curvas que formaban eran indescriptiblemente hermosas, sus labios sugerentemente abiertos exhalando suspiros de deseo, hombros que esperaban ser tomados con fuerza en un grito de afecto, pechos que parecían nunca haber sentido la caricia del amor. Su vientre plano pedía ser invadido sutilmente por caricias consentidas, sus caderas eran de otro mundo, sugerían tantas cosas y al mismo tiempo pedían un respeto que en esta época ya se había olvidado. Sus largas y gráciles piernas no se quedaban atrás, parecían esculpidas por los mismos dioses elficos, conservan la gracia de su raza y la sabiduría de los caminos, pedían ser recorridas en toda su longitud.

¿Cómo podes describir algo, que para mí no podía ser explicado ni con estas palabras? ¿Cómo poder hacerle justicia a lo que estaba mirando en estos momentos? Solo puedo decir que su cuerpo estaba hecho para ser admirado, para ser contemplado como una obra de arte. Pero al mismo tiempo, también tendría que decir algo que muchos hubieran pensado, su cuerpo, también estaba hecho exclusivamente para el sexo.

Tome la nueva capa que le había comprado y la tape luego de volver a vendarla cuidadosamente, la mire con un cariño que me hizo sentir extraño, y no era necesariamente por haberla visto desnuda, era algo más. Busque la comida con la mirada, no sabía bien donde la había dejado, y luego la coloque sobre la mesa con los cubiertos a sus lados. Distribuí las bebidas y coloque la silla como invitando a alguien a sentarse.

Ya no tenía fiebre, pero su cuerpo la seguía traicionando. No sabía muy bien que hacer, no sabía si darle intimidad y arriesgarme a un nuevo episodio o estar ahí para cuando ella despierte y obligarla a sufrir quien sabe cuanta vergüenza por lo sucedido. Opte por lo segundo. Tome una silla y me senté al lado de la cama, como quien cuida a un enfermo, quizás se avergüence, pero supongo que era mejor a que llegara a necesitarme y no estuviese allí.


Última edición por Slade el Lun Mar 07, 2016 5:09 pm, editado 1 vez

Slade

Mensajes : 58
Fecha de inscripción : 05/02/2011

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Petalos de una rosa negra

Mensaje  Amnesia el Dom Mar 06, 2016 10:05 am

La espesa bruma que se hallaba en mi cabeza parecía irse despejando, sentía los parpados exageradamente pesados y mi garganta pedía a gritos un poco de líquido, me relamí por inercia los labios notándolos bastante resecos.
Suspiré con cansancio intentando recordar cuando o como me había quedado dormida, pero mi mente seguía embotada negándose a aclarar mis dudas. Quise levantar mi brazo izquierdo para apartarme varios mechones de cabello del rostro, pero el doloroso tirón en mi hombro me hizo cambiar de opinión, apoyé las palmas de mis manos en el suave colchón sintiendo un extraño frescor en todo mi cuerpo.
Resoplé frustrada para apartar los cabellos que hacían cosquillas en mi nariz y a la vez despejarme, me costó abrir los ojos pero finalmente pude hacerlo reconociendo el distante techo blanco viendo algunas vigas de madera que no percibí antes. Parpadeé varias veces, alzando con cuidado mi brazo derecho para frotarme los ojos.

Parece que al fin puedo ver mejor. Me dije pudiendo apreciar en la deliciosa penumbra al fin los detalles de la ricamente decorada habitación. Percibí una sombra a mi izquierda, así que giré mi cabeza viendo como Slade estaba sentado cerca de la cama.

- ¿Por qué vuelvo a estar acostada? - Pregunté mirándolo desorientada, sentándome despacio en la mullida cama sintiendo como resbalaba una suave tela de mi pecho.

Un escalofrío me recorrió la espalda al notar de reojo el contraste de los blancos vendajes con mi oscura piel. Bajé la vista hacia mi pecho dándome cuenta que nada cubría mi torso, la hermosa y fina capa que parecía hacerlo había resbalado hasta mis muslos. Boqueé intentando asimilar la situación pero mi cerebro estaba congelado, sentí como empezaba a hiperventilar.

Estaba desnuda delante de Slade… la única tela que llevaba eran los vendajes de mi hombro y mis costillas y la capa que cubría mis piernas. Estaba desnuda. Desnuda… ¡¡Estaba desnuda DELANTE de Slade!!

Entré en pánico.
Antes siquiera de darme cuenta invoqué un globo de oscuridad abarcando toda la habitación y a trompicones hui hacia el baño. En menos de un parpadeo recogí de un zarpazo la ropa interior que había apartado para después del baño y me la puse de un salto junto la camisa. Sentía mi cara y mis picudas orejas arder como el infierno. No podía ponerme mis pantalones porque estaban exageradamente sucios, así que totalmente abochornada aproveché los pocos segundos que quedaban de la impenetrable oscuridad para recoger mi vieja capa, rasgándola totalmente para improvisarme una falda.
Me dejé resbalar agotada hacia el suelo hasta quedar sentada mientras el globo de oscuridad iba desapareciendo.

Amnesia

Mensajes : 93
Fecha de inscripción : 17/01/2011

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Petalos de una rosa negra

Mensaje  Slade el Dom Mar 06, 2016 3:30 pm

No pasó mucho tiempo hasta que comenzó a dar signos de estar despertándose. Pero durante ese preciado momento solo me había dedicado a verla dormir, a la sutil figura de su cuerpo rodeada y enmarcada por la capa, al pequeño movimiento que ejercía al respirar.
Comenzó a emitir pequeños sonidos, como aquellos que inconscientemente hacemos cada vez que nos despertamos, hizo varios movimientos un tanto torpes antes de emitir palabra alguna y comenzar a sentarse, cerré los ojos mientras desviaba levemente la mirada.

No hay que ser muy listos para saber lo que ocurriría, ella se sentaría y la suave tela que la cubría se deslizaría suavemente sobre su superficie desnuda dejando como mínimo sus pechos al descubierto. No es que no me tentara la idea, pero era lo correcto.

Fue la familiarmente extraña presión en el aire lo cual intuitivamente me hizo abrir los ojos y apreciar el suave contorno de Amnesia corriendo en medio de una misteriosa oscuridad q abarcaba cada rincón de la habitación. Reí, la escena y el resultado me había causado, debo admitir, un poco de gracia, ¿Qué pensaría ella al saber que su vago intento de evitar ese incomodo momento había resultado inútil? No pude verla claramente ya que ella fue más rápida que lo que se acostumbraron mis ojos. Pero mi reciente recuerdo de su hermoso cuerpo desnudo, había completado aquel contorno borroso dándole la nitidez de una imagen vivida.

Contuve una pequeña risita salida de un rincón olvidado, mantuve el silencio, cualquier palabra empeoraría este drama. La habitación volvió a la normalidad, aquella extraña oscuridad había desaparecido, cerré nuevamente mis ojos y espere pacientemente a que ella hiciera su movimiento.

Quizás no vio que la estaba mirando - Pensé, quizás solo vio mi presencia y su desnudez y actuó antes de analizar la clara situación, pero quizás, en el mejor de los casos, piense que estaba dormido. En el peor, que lo estaba simulando. También podría llegar a pensar que cerré los ojos por “caballerosidad”, pero era improbable, era suponer demasiado, solo quedaba esperar.

Slade

Mensajes : 58
Fecha de inscripción : 05/02/2011

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Petalos de una rosa negra

Mensaje  Amnesia el Lun Mar 07, 2016 7:22 am

Desconozco si es porque mi cerebro ha hervido de pura vergüenza, o si por mi arranque agoté las pocas fuerzas que me quedaban, tan solo me quedé ahí sentada en la alfombra temblando, incapaz de moverme o alzar mi rostro. Estaba tan avergonzada que aún sin ver mi cara en algún espejo sabía que seguramente tendría moradas hasta las orejas del intenso rubor.

- ¿Se puede llegar a morir de vergüenza? - Pregunté con voz temblorosa. - Porque creo que voy a ser el primer caso que haya. - No podía evitarlo, mi boca parecía hablar por su cuenta ante los evidentes nervios y no podía detenerla. - Aunque no creo que te guste que me muera por algo así después de todo lo que te has esforzado cuidando de mí. - Comenté abochornada y cabizbaja.

Tenía mi vista fija en la alfombra roja viendo como mis blancos cabellos caían desordenados acariciando mis rodillas, tragué con dificultad mi espesa saliva y apoyé mi brazo derecho en la silla a mi lado para intentar incorporarme, no podía seguir sentada en el suelo por más que quisiera que la tierra se me tragase. Respiré profundamente varias veces, tanto para intentar calmar mis nervios como para que el mundo dejase de dar vueltas a mi alrededor. Cálmate, él tan sólo te ha tratado las heridas… No ha pasado nada. Es un humano atractivo, seguro que ha visto varias mujeres desnudas y ni se fijó en ti. Suspiré sintiendo como el rubor no parecía bajar de intensidad en mi rostro.

- Di-disculpa todas las molestias que te he causado… - Aunque me esforcé en sonar calmada se notaba a leguas que no lo estaba.

Con cuidado fui moviendo mis piernas para quedar sentada encima de mis rodillas ya que, si hacía fuerza con mi brazo lo más seguro que mis heridas se resintieran. Vamos, nunca has necesitado tus brazos para levantarte. Me dije incorporándome despacio, una vez en pie me apoyé en el respaldo de la silla para intentar detener mi mareo, a la vez que seguía con la vista en el suelo. Sé que es estúpido, pero mi vergüenza aún seguía impidiéndome buscarle con la mirada.

Amnesia

Mensajes : 93
Fecha de inscripción : 17/01/2011

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Petalos de una rosa negra

Mensaje  Slade el Lun Mar 07, 2016 6:15 pm

Mantuve mi silencio inalterable, respiraba levemente, mantenía una postura taciturna como aquella q yace profundamente dormido, por el momento pensaba seguir así, con suerte, no me habría visto despierto.

Se notaba que estaba realmente avergonzada, aunque era entendible debido a lo q había pasado.
Ella hablaba, aparentemente eran palabras dirigidas a mí, pero quizás, también estaba hablando con ella misma, incluso quizás eran palabras que no podía contener. Por el tono que emitía me vi tentado a abrir los ojos, no lo hice, mientras la posibilidad de que aquella vergüenza pueda ser disminuida aunque sea un poco siga vigente, seguiría el engaño.

No me has causado ninguna molestia, de alguna manera me has hecho recordar quien fui alguna vez, y en ese caso, aun seguiría en deuda contigo – Fueron las palabras que pensé. Palabras que callé.

Slade

Mensajes : 58
Fecha de inscripción : 05/02/2011

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Petalos de una rosa negra

Mensaje  Amnesia el Mar Mar 08, 2016 5:57 am

El silencio inundó la habitación, tan solo escuchaba mi agitada respiración llamando mi atención, extrañada y con bastante vergüenza me atreví a alzar mi mirada hacia Slade viendo que parecía estar… ¿dormido? Su postura en aquella silla parecía relajada y tenía los ojos cerrados.

Solté un profundo suspiro sintiéndome ridícula y completamente aliviada de que no hubiese visto mi penoso espectáculo y, antes siquiera de darme cuenta ya estaba al lado de la cama con la hermosa capa que me regaló en mis manos. Con cuidado de no delatar mi proximidad en mis torpes pasos y no despertarle me acerqué a él rodeándolo con la suave tela. Sinceramente desconozco porque me acerqué más a él, pero sin apenas darme cuenta mis labios besaron suavemente sus plateados cabellos.

- Gracias. - Susurré suavemente sonriéndole aunque no pudiera verme apartándome de él.

Mis mejillas seguían ardiendo no podía evitarlo, no estaba acostumbrada a tratar con nadie. Mi vista captó mi propio reflejo en uno de los ricamente adornados espejos, suspiré nuevamente acercándome al espejo viendo como con las prisas la hermosa camisa estaba mal puesta, así que fui acomodándola observando los ricos detalles. Para variar me apretaba el busto aunque eso no me desagradaba, unos grabados en hilo plateado perfilaban el escote en V y parecían perderse debajo del busto, dejaba los hombros descubiertos aunque las suaves mangas cubrían mis brazos hasta mis muñecas donde habían unos cordones plateados para ajustarlas, me iba algo ancha de la cintura aunque no me desagradaba en absoluto. Me ajusté como pude la improvisada falda reforzando el nudo en mi cadera para taparlo con la blusa, no es que fuera muy larga pero por lo menos me cubría medio muslo.

Al girarme y ver la mesa mi estómago gruñó inmediatamente al ver el plato de comida junto varias botellas de licor y una jarra de agua, me acerqué viendo como debajo del plato había otro así que separándolos repartí el contenido para los 2. Descorché una botella de vino y llené una copa, me moría de sed pero después de todos los detalles que él tuvo conmigo podía esperar. Con la copa y el plato en mis manos me acerqué con cuidado y los puse en la mesita a su lado sin hacer ruido, aunque apenas me alejé un par de pasos la habitación volvió a desdibujarse.

- Otra vez no… - Murmuré mareada intentando evitar caer.

Amnesia

Mensajes : 93
Fecha de inscripción : 17/01/2011

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Petalos de una rosa negra

Mensaje  Slade el Mar Mar 08, 2016 2:15 pm

Mi paciencia siempre fue de elogiar, no me costó mucho seguir este pequeño juego del “bello durmiente”, pero comencé a sentir una incomodidad familiar cuando sentía que ella se acercaba. ¿Por qué? Fácil, mi naturaleza siempre fue cauta, y me obligaba a estar siempre alerta, en el campo de batalla no podía darme el lujo de perder la concentración, si lo hacía, podía significar la muerte de alguno de mis hermanos, y aunque a veces la muerte es inevitable, me gustaba tener el mejor trato posible con ella.
Por ese motivo, el sentir que alguien se acercaba a mí y sin poder abrir los ojos tensaron los músculos de mi cuerpo levemente, logre controlarme lo suficiente para no tener que reaccionar precipitadamente ante cualquier movimiento extraño que percibiera, pero fue una suave sensación en mi cabeza lo que casi me hace reaccionar. Por suerte, este no era un campo de batalla, al menos no de los q estaba acostumbrado a participar.

Volvió a acercarse al poco tiempo, dejo algo a mi lado, y juzgando por los pequeños sonidos previos, podía asegurar que era algún plato, vaso o copa con cierto contenido, aunque el sonido fue leve y controlado, estaba despierto como para poder notar cada detalle en sus movimientos.

Abrí lentamente los ojos cuando sentí que se alejaba, la curiosidad era grande, y abrirlos por un momento siquiera, hizo desaparecer la tensión que mis músculos conservaban, fue allí cuando la vi tambalear nuevamente. Me levante velozmente para situarme a sus espaldas y tomarla de los hombros tenuemente para evitar que cayera.

- Esta vez estoy aquí – Susurre con palabras que me parecieron dolorosas. – Si te sigues desmayando no harás mas que preocuparme – Mencionaba mientas lentamente intentaba guiarla hasta la silla.

Slade

Mensajes : 58
Fecha de inscripción : 05/02/2011

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Petalos de una rosa negra

Mensaje  Amnesia el Mar Mar 08, 2016 5:20 pm

Sentir las frías manos en mis hombros me asustó haciéndome saltar, me costó bastante asociar la preocupada voz de Slade con el frío helador de sus manos. Totalmente tensa y aún con el mundo dándome vueltas me dejé guiar hacia la silla y, una vez sentada apoyé la cabeza entre mis manos para intentar detener mi malestar.

- Créeme que no es mi intención preocuparte. - Murmuré intentando sonreír. - Estás congelado ¿sabes? Ojalá me hubiera dado cuenta antes de que estabas dormido para evitar que cogieras frío. Encima de que te ocupas de mí y te arrebaté la cama no quiero que te enfermes por mi culpa. - Añadí sin apenas ser consciente de mis palabras.

Vi de reojo la botella de vino que había abierto hace apenas unos instantes tomándola de golpe dando largos tragos, bebiendo directamente ya que no confiaba en mi pulso. Suspiré dejándola ya vacía en la mesa cerrando mis ojos, sintiendo como el alcohol hormigueaba en mi interior sustituyendo el malestar por un agradable calor.

- Imagino que es de mala educación beber así en frente de alguien, pero créeme realmente estaba sedienta. - Comenté abriendo los ojos lentamente. - Gracias otra vez por ayudarme. Te dejé un plato en la mesita si te apetece, no sé si ya comiste o no… Aunque deberías comer o beber algo, no creo que sea muy sano estar tan frío. - Añadí preocupada buscándole con la mirada.

Amnesia

Mensajes : 93
Fecha de inscripción : 17/01/2011

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Petalos de una rosa negra

Mensaje  Slade el Mar Mar 08, 2016 5:54 pm

El recordarme que estaba frio me había hecho dar cuenta que había descuidado un factor muy importante cuando de tratar con otros se trataba, había olvidado mantener mi temperatura corporal frente a ella, había bajado la guardia. Compensarlo ahora sería inútil, a decir verdad no, pero no quería subestimar su inteligencia, no quería que creyera que todo lo que veía y sentía era producto de su malestar.

- No te preocupes por ello, mi cuerpo ha sido así desde que tengo memoria, no siento el frio y no necesito la cama, a decir verdad he olvidado la última vez q me enferme – Balbucee esto último con un toque de nostalgia. La forma en que vacío aquella botella de vino de nos tragos me desconcertó; no sabía si preocuparte el hecho de que había ingerido una notable cantidad de alcohol estando en su estado, o pensar que se debía a una recuperación próxima.

- Ya te lo dije, no tienes nada que agradecer, y come a gusto, no tengo hambre, además algo me dice que tu apetito es mucho mayor para una mujer – Mencione bromeando mientras le traía la comida q me había separado, un gesto encantador. – Y por cierto, si tenías sed, podrías haber vaciado la jarra de agua, no la botella de vino – Dije con el mismo tono de burla mientras la miraba con cariño.

Su rostro aún estaba ruborizado, o eso pensaba, su piel oscura mantenía un color extrañamente morado, prefería pensar aquello a que su fiebre había regresado. Además, ¿qué hay más hermoso que una hermosa mujer ruborizada?

Slade

Mensajes : 58
Fecha de inscripción : 05/02/2011

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Petalos de una rosa negra

Mensaje  Amnesia el Mar Mar 08, 2016 7:43 pm

Me extrañaron sus palabras sobre su temperatura, pero no pude evitar sonrojarme avergonzada ante sus comentarios aunque reí divertida. - ¿Estás insinuando que estoy gorda o que parezco un hombre? Ya me quitaste el apetito hombre cruel… - Comenté con burla acercándome el plato para empezar a cortar la carne. - Tomé el vino porque la botella me era más fácil de sostener, si hubiera tomado la jarra de agua con este maldito mareo haciéndome temblar el pulso como una ancianita me habría bañado entera, afortunadamente tengo bastante resistencia al alcohol. - Añadí sonriendo pero sacándole la lengua. - ¿Sabías que las ancianas siempre dicen que el alcohol produce sangre? Dudo que sea cierto pero creo que en este caso me ayudaría bastante, ¿no crees? - Pregunté divertida comenzando a comer.

La comida estaba bastante fría pero mantenía el buen sabor y, aunque estaba hambrienta nunca me ha gustado comer deprisa tragando como los patos, más que por falsa educación porque siempre he disfrutado de saborear todo lo que como. Con cada bocado el molesto mareo parecía alejarse haciéndome suspirar del gusto, sinceramente en mi opinión había demasiada comida para mi sola aunque al no haber podido alimentarme correctamente estos días puede que mi propio estómago me sorprenda.
Sintiéndome con más confianza sujeté una de las copas para rellenarla de agua, el dulce hormigueo del vino recorría mi piel pero aún estaba bastante sedienta. Necesité prácticamente toda la jarra de agua para quitarme el molesto ardor en mi garganta y, ahora que sentía mi cabeza más despejada mil dudas comenzaron a surgir en ella.

- Sino enfermas, ni sientes el frío y tampoco necesitas una cama… ¿Para qué rentarías una habitación tan cómoda? - Pregunté jugando con el tenedor en mis labios. - Si yo pudiera hacer eso habría rentado una mucho más barata… - Comenté de forma distraída. Casi había terminado el contenido de mi plato sintiéndome bastante llena, y eso que el plato que le aparté para Slade seguía intacto. - ¿Me confundiste con una enana o una orca para pedir tanta comida? - Bromeé limpiándome los labios con la servilleta. No creo que me haya manchado, pero nunca está de más prevenir.

Amnesia

Mensajes : 93
Fecha de inscripción : 17/01/2011

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Petalos de una rosa negra

Mensaje  Slade el Miér Mar 09, 2016 12:34 am

- Estoy insinuando que pareces ser de las que disfrutan una buena comida cada vez que se le presenta – Aclare – Si lo que dijeran las ancianas fuese cierto, mucha de la población yacería ahogada en su propia sangre – Argumente con cierto todo de gracia.

Me quede observando disimuladamente como comía, sus modales parecían estar por encima de la mujer promedio, fue de buen agrado verla comer casi elegantemente, me gustaba observar a las mujeres comer. Muchas presentan un cierto estilo, una danza, un espectáculo previo que terminan con suaves y dulces labios preparados para sentir. Ella no era la excepción, y debido a muchas recientes circunstancias, era una de las tantas razones que usaba como excusa para mirar más de ella.

- Que no la necesite la cama ahora, no significa que no vaya a necesitarla más tarde – Aclare con burla – Me gusta la tranquilidad, y el no ser molestado, estas habitaciones tendrán un costo extra y a pesar que no use mucho de sus lujos, por lo menos obtengo una privacidad indiscutible. Y antes de que digas algo, en ningún momento fuiste una molestia, si quieres llamarlo de alguna manera, fuiste una excepción que gustosamente acepte. – Estaba paseando lentamente por la habitación simulando acomodar cosas que simplemente movía, no podía seguir mirándola por mucho más tiempo, no quería q se sintiera incomoda.

- No te confundí, simplemente vi lo q eras en ese momento, una hermosa Drow herida que necesitaba esa ayuda que tantas veces le negaron, además no habías comido todo tu desayuno, te desmayaste antes de terminarlo. A eso súmale tu fiebre, y tu cansancio. Mi padre decía; “Es mejor que sobre la comida a que falte”, siempre lo repetía.

Mi padre... - Recordé.

Slade

Mensajes : 58
Fecha de inscripción : 05/02/2011

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Petalos de una rosa negra

Mensaje  Amnesia el Miér Mar 09, 2016 5:55 am

- Entiendo lo de la privacidad… Más de una vez me ha tocado dormir cerca de la habitación de un enano y créeme, la primera vez que escuché los escandalosos ronquidos me asusté. - Comenté riendo divertida. - No sabía si tenía un animal salvaje de vecino o si estaban serrando un árbol de piedra. -

Me sonrojé ante sus amables palabras escuchando como se movía por la habitación al parecer ordenando o buscando algo. - Eres muy amable… - Susurré agradecida sintiéndome rodeada por un cálido sentimiento. Sus siguientes palabras aumentaron furiosamente mi sonrojo ¿Una hermosa drow? tragué con dificultad mi saliva y me obligué a calmarme. - Te debo mi vida. Nada de lo que haga o diga puede expresar mi gratitud, aunque me esforzaré en ello. - Dije con seguridad.

- Tu padre parece ser un buen hombre. - Afirmé con una sonrisa.

Todas las preguntas que tenía en mi mente se esfumaron en el acto, comencé a temblar sin darme cuenta sintiendo como el miedo iba invadiendo mis sentidos desdibujando mi sonrisa. Aunque escuché la voz de Slade otro sonido captó mi atención dejándome congelada en mi asiento, unos fuertes ladridos resonaban por las calles junto los gritos de un hombre.
Temblando de pies a cabeza me levanté con cuidado acercándome hacia las cerradas cortinas, asomándome con mucha precaución. No pueden ser ellos… Oculté mi rastro y cambié varias veces de dirección al huir, no pueden haberme encontrado. Pensé aterrada.
Un gemido ahogado se escapó de mi garganta al reconocer al corpulento hombre entre la oscuridad de la calle, no me hacía falta observarlo con detalle para recordar sus rasgos, su rostro iracundo lo tenía bien grabado en mi mente. Su largo cabello negro sucio y enmarañado, sus fríos ojos azules juzgándome por algo que jamás hice, Sus finos y delgados labios con una cicatriz atravesándolos…
Aunque estaba en el otro extremo de la calle pude ver como cojeaba ligeramente mientras azuzaba a los perros, tragué con dificultad mi espesa saliva dejándome caer sentada al suelo.

- Creo que el hermoso sueño ya terminó… - Murmuré temblando sonriendo resignada.

Amnesia

Mensajes : 93
Fecha de inscripción : 17/01/2011

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Petalos de una rosa negra

Mensaje  Slade el Miér Mar 09, 2016 5:54 pm

- Los enanos son una raza muy particular – Añadí a su comentario – No me debes nada, de alguna manera podría decirse que me has pagado – Dije con un tono divertido q se me escapo desde mi interior. No solo había recordado aquel reciente incidente de la oscuridad, sino también la vista me había regalado inconscientemente momentos antes. Pero también el que me haya recordado quien fui alguna vez, compensaba más cosas de las que ella pudiera imaginar.

- Realmente lo era – La melancolía había bañado mis palabras.

Los ladridos de los perros junto a los movimientos casi espasmódicos de amnesia también me pusieron en alerta, la acompañe hacia la ventana para observar lo que ella tanto temía, parecía que aun la estaban buscando, y aunque no había nada de qué preocuparse, su rostro junto a sus palabras parecían pensar todo lo contrario.

- Que poca fe me tienes – Me burle para cambiar un poco la triste expresión de su cara – No creo q hayan podido seguir tu rastro entre la ciudad, debe ser coincidencia, o tu persecutor es más listo de lo q creías. – Me aleje de la ventaba despreocupado para ir a buscar el emblema de mi clan que se ocultaba en mi capa.

- Y llegado al caso de que te hayan seguido, a estas alturas las pocas y posibles personas q hayan visto a alguien sospechoso en la taberna ya estarán con el suficiente alcohol en sangre para que sus desvaríos no puedan tomarse en serio. Fuiste atendida por el mismo dueño de la taberna y me aseguro que guardaría silencio sobre tu presencia. Y quédate tranquila, desconoce tu origen. – Me acerque lentamente a ella con la esperanza de q mis palabras la tranquilizaran. – Y si aún aquello no es suficiente para frenar a aquel hombre y se las apaña para subir hasta aquí arriba aunque tenga q hacerlo por la fuerza, créeme, q este emblema lo disuadirá de cualquier intento de inspección. - Extendí mi mano para mostrarle un fino emblema de hierro sólido, cuidadosamente tallado con la forma de un fénix en él.

No sabía si lo reconocería, después de todo no vivía en el mundo humano como nosotros, pero no por ello podría suponer que no nos conocía. El emblema de hierro solido junto a otros aspectos en la vestimenta de un soldado, identificaba a su portador como miembro de los Fénix Negros, durante los últimos casi 10 años nos habíamos forjado una reputación incuestionable, y nuestra palabra a veces era más respetada que la de un alguacil local.

Slade

Mensajes : 58
Fecha de inscripción : 05/02/2011

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Petalos de una rosa negra

Mensaje  Contenido patrocinado Hoy a las 10:45 pm


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Página 1 de 3. 1, 2, 3  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.